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Cuánta energía necesita una cámara en campo, y por qué casi nadie lo calcula

· 2 min de lectura

Montar videovigilancia donde no llega la red eléctrica se resuelve casi siempre con un generador diésel o con una acometida provisional. Hay una tercera vía, y la cuenta que decide entre las tres es más simple de lo que parece.

Cuadrilla trabajando sobre vías férreas con una torre GD-500 en el andén

Un frente de obra, un tramo de vía en mantenimiento o un perímetro temporal tienen el mismo problema: hace falta ver, y donde hay que ver no hay contacto eléctrico. Las salidas habituales son tender una acometida provisional —cara, lenta y con obra— o poner un generador diésel, que hay que reabastecer, hace ruido y no se puede dejar solo.

La cuenta que casi nadie hace

Antes de elegir, conviene sumar lo que consume lo que se va a colgar. Una cámara IP fija ronda los 5 a 8 W; una domo PTZ con calefactor puede pedir 30 W o más en el pico. Un radioenlace, entre 5 y 10 W. La suma rara vez pasa de 50 W, y ahí está el punto: es un consumo pequeño para un generador y demasiado para una batería suelta.

La GD-500 está dimensionada justo para esa franja. Entrega hasta 100 W repartidos en salidas de 12 V y 5 V, con tres baterías D24-500 que el fabricante declara entre 13.5 y 450 horas de autonomía según la carga conectada.

Potencia máxima
100 W
Salidas nominales
12 V / 9 A · 5 V / 3 A
Autonomía típica
13.5–450 h (D24-500 × 3)
Altura nominal
1.3 a 5.0 m
Carga máxima en el mástil
10 kg
Temperatura de operación
-10 °C a 50 °C

Las cifras son las declaradas por el fabricante. El rango de autonomía es amplio a propósito: 450 horas corresponden a un consumo mínimo y 13.5 a la carga máxima sostenida. La autonomía real sale de sumar el consumo de lo que usted conecte, no de elegir el extremo que más conviene.

Torre GD-500 con el mástil extendido iluminando un frente de obra vial de noche
Frente de obra nocturno, sin acometida ni generador: el equipo llega rodando y se despliega.

Los 5 metros importan más que los vatios

Elevar la cámara cambia qué se ve y qué no. A 2 metros, cualquier vehículo estacionado tapa el fondo de la escena. A 5, la misma cámara cubre el tramo completo y deja de depender de dónde se aparque una camioneta. Por eso el mástil telescópico pesa tanto en la decisión como la batería.

Y como el equipo va sobre ruedas y se pliega a 540 × 600 × 1305 mm, el punto de vigilancia deja de ser fijo: se mueve con el frente de obra en lugar de obligar a replantear la instalación cada vez que el trabajo avanza.

Poste de monitoreo con cámaras fijas y domo PTZ instalados en altura
Lo que se cuelga arriba decide el consumo: una domo PTZ con calefactor pide seis veces más que una cámara fija.

Cuándo no es la respuesta

Si el consumo pasa de 100 W —reflectores, calefacción, varios equipos a la vez— esto se queda corto y toca generador o acometida. Si la instalación es permanente y hay red cerca, tender la acometida sale mejor a la larga. La GD-500 gana en lo temporal, lo móvil y lo que consume poco: obra, vías, eventos, rescate, inspección.

Ver la ficha completa de la GD-500 →

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